A veces, la visión global del seguimiento se va completando por fases. La movilidad se controla de una forma y el estado físico se evalúa de otra, normalmente a simple vista, siempre que haya tiempo para recorrer el rebaño como es debido. Cada método ofrece una visión concreta y parcial, con frecuencias diferentes. Para unir ambas visiones, suele ser necesario comparar las observaciones de distintos días.
Vale la pena dejar claro dónde reside realmente el valor de CattleEye, porque no es la cámara. El hardware es deliberadamente sencillo y accesible: se trata de una cámara 2D estándar. La cámara es un producto comercial y se puede instalar sobre la salida de la sala de ordeño.
El trabajo se lleva a cabo una vez captadas las imágenes. El sistema de visión artificial de CattleEye analiza la misma secuencia de vídeo y extrae de ella dos valores independientes: una puntuación de movilidad y una puntuación de condición corporal. Estas se obtienen simplemente porque las vacas pasan por un punto situado debajo de la lente por el que ya han pasado miles de veces antes. No hay nada nuevo a lo que el rebaño tenga que adaptarse.
La movilidad de una vaca y su estado físico no son aspectos independientes. Una vaca que pierde condición física demasiado rápido tras el parto suele ser la misma vaca cuyo modo de andar está empezando a cambiar, y fijarse en uno sin tener en cuenta el otro significa quedarse con solo la mitad del panorama. Cuando ambas valoraciones proceden del mismo vídeo, del mismo día, encajan entre sí como deben, en lugar de proceder de dos sistemas diferentes en dos líneas temporales distintas.
Aquí es donde la validación científica cobra importancia (consulta nuestra página Evidencia). La puntuación de movilidad de CattleEye ofrece un rendimiento equiparable al de un evaluador de movilidad cualificado, y lo hace con la misma consistencia los 365 días del año. El mismo estándar se aplica a la puntuación del estado corporal, validada como equivalente a la evaluación humana, y que se realiza a diario en lugar de de forma ocasional. Ninguna de las dos lecturas es una aproximación más tosca y automatizada de la evaluación real. Ambas están diseñadas con el mismo nivel de exigencia que la versión manual, pero sin las lagunas que se producen al poder inspeccionar un rebaño solo con cierta frecuencia.
Nada de esto supone que una granja tenga que cambiar su forma de funcionar ni añadir una tarea más a su jornada. La cámara, que ya está realizando una tarea, lleva a cabo discretamente una segunda, gracias al sistema que procesa lo que graba. Dos lecturas en una sola pasada. La misma vaca, vista con mayor detalle de lo que cualquiera de las mediciones podría lograr por sí sola.
Descubre cómo se evalúan diariamente la movilidad y el estado físico de tu propio rebaño. Ponte en contacto con nuestro equipo en contact@cattleeye.com